EL MATERIALISMO HISTÓRICO Y LAS ANGULAS
- 17 ene 2024
- 10 Min. de lectura
Actualizado: hace 1 día
EL MATERIALISMO HISTÓRICO Y LAS ANGULAS
De toda la vida recuerdo que para Marx el Valor (concepto fundamental en su economía política) de un producto está en la cantidad de trabajo que se ha invertido en manufacturarla. Simple, claro, ¡revolucionario!, porque los patronos no pagan al trabajador más que un exiguo salario, para que pueda comer y volver al tajo al día siguiente, que resulta muy inferior al valor de la mercancía obtenida. ¡Explotación, abuso!, ¡a las armas!
Una teoría alternativa se aleja de esta visión, para centrarse no en el valor de uso, sino en el valor de cambio, el cual se concreta en la pasta que pagamos por ese artículo. ¡Hemos topado con la oferta y la demanda!, y con la teoría marginalista, que supone fuerte rival para el materialismo histórico. ¿Cuán fuerte?, pues ello depende de Vds., de cuánto estén decididos a pagar por el género.
¿Es de nuevo una teoría tan sencilla como lo que estoy dispuesto a pagar?, ¿va a ser la economía política tan facilita? ¿Es sólo una cuestión de cuánto me gusta, me apetece, me mola la mercadería? En tal caso poco científica se nos aparecería la economía, más bien dependiente del capricho del individuo, y del instante.
Por contra para Herr Marx el valor del artículo es algo objetivo, el número de horas de currelo invertido en él, y aquí está el inicio de la una nueva ciencia, la de economía, marxista por supuesto. Si de ciencia se trata henos aquí con uno de sus piezas básicas, un axioma …, porque por muchas que le doy al conjunto conceptual (y ando ya algo mareado) yo no soy capaz de encontrar más que eso, un postulado; esto es, el treviriano nunca demuestra, contrasta con las observaciones, confirma contra los datos empíricos que el valor consiste en la cantidad de horas de brega, lo propone como eso, un presupuesto, y a partir de ello monta todo el tinglado teórico/económico.
Bueno, empezar una ciencia con principios no probados, aunque no improbables, es admisible, no sólo esto, sino habitual, lo hicieron p.ej. Euclides, Arquímedes y Mr. Newton, con estupendos resultados. Y lo mismo se puede aducir sobre Einstein, ya puestos.
Claro que de estas insignes teorías se dedujeron innumerables observaciones que las corroboraron (hasta cierto punto desde luego: Popper). ¿Qué hay de la economía marxista?, ¿hum? Consecuencias contrastables tiene un montón desde luego, valiosas, pero no siempre concordantes con la Historia, que es la piedra de toque del comunismo: depauperación irrefrenable del proletariado, colapso inevitable del Capitalismo a causa de sus contradicciones internas … Ciertamente nuestros obreros no parecen muy demacrados, mal vestidos, y amarillos por la enfermedad; y el capitalismo se expande cada vez más por el globo, con irrefrenable constancia.
Pero, pero …, demos tiempo a las predicciones (profecías para muchos fieles) de esta economía política para que se cumplan; de hecho en 1.929 el modo de producción de Adam Smith estuvo a punto de hacer Crack definitivo, pero al final sólo fue uno temporal. Y sin ir más lejos en 2.007 oímos otro gran Chasquido en el sistema de Mercado, pero no, no fue el Crack definitivo, omnidestructor de todo el tinglado burgués; pero ¿quién sabe?, quizás a la próxima será la vencida, y reviente el modelo de empresa libre. Permanecemos a la espera …, de noticias, y chirridos macroeconómicos.
Adam Smith vs. Karl Marx, ¡gran duelo teórico, e histórico! ¿Quién tiene razón?, ¿quién es científico de verdad? Bueno como yo soy de humanidades no voy a responder, rotundamente, pero como en mi área del conocimiento se opina mucho, a diestro y siniestro, a troche y moche, pues yo lo voy a hacer, porque en este continente existe la libertad de expresión. Además como soy lego en esta materia (= no-espiritual) poseo patente de corso para equivocarme a tutiplén, sin riesgo de ser demandado por intromisión o tachado de imbécil: ¡oiga Vd., sólo soy un aficionado ofreciendo mi parecer!
Con esta premisa vuelvo a la del buen Karl (para algunos más bien maléfico), valor = cantidad de horas de curre. Como lego, y como comprador en el Mercado local y (cada vez más) global yo asevero que el valor de un bien es aquello que estoy dispuesto a pagar por él. Pero, me replican, ¿eso es el precio?, o el valor de cambio, pero no el valor. Cierto, doctores tiene la iglesia, y la teoría económica, y los hospitales. Pero yo, erre que erre, me enroco en que lo que vale es lo que quiero pagar, y punto. En Marx, me aventuro (atrevimiento del aficionado) a distinguir una impronta metafísica, de alguien que ha mamado la filosofía de Hegel, y de Platón incluso; el valor de la manufactura es algo en sí mismo, una Esencia inmutable, incluso una Idea/Forma platónica. Como yo soy seguidor desde hace muchos decenios del bajito de la Montaña del Rey, en cuanto se menciona la cosa-en-sí-misma me pongo de los nervios, y recuerdo que lo que percibimos son los fenómenos, las apariencias. Y de ellas trata la ciencia, tratando de “salvarlas”, i.e. de acomodarse a ellas con sus hipótesis, y sobre todo de predecirlas. Así que el ente respecto el treviriano se me presenta (a la luz: fenómeno) como mucho más metafísico que científico experimental.
Desde luego los primeros principios, y las consecuencias del materialismo histórico no son similares a las de la lógica, las matemáticas, la física, la química y la biología, que son las ciencias sólidas, firmes, “duras” que dicen los anglosajones, y lo son, por supuesto, porque están matematizadas. Aquí está la madre del cordero (y del cabrito), las matemáticas; y pocas de éstas encuentro yo en todo eso de valor de uso & cambio, infraestructura económica, superestructura ideológica, medios de producción, plusvalía, alienación, cantidad de trabajo, etc. Que sí, que se pueden incluir, cada vez más, pero yo barrunto que metidas con calzador, y el zapato hace daño así.
Y vamos a lo de siempre …, cantidad de laboro; pero ¿y si el operario es lento, o torpe, o es un vago redomado?, ¿cómo medimos la hora de trabajo socialmente necesario?, ¿qué tipo de currante determina el patrón de medición? No parece muy científico el asunto.
Para el buen Karl “trabajo” es ante todo y sobre todo manual, muscular, sudar: empujar, arrastrar, tirar, cortar, serrar, lijar, pegar, pulir, apretar, encajar, transportar …, todo muy físico. Todo derivado del ideario del Materialismo, esto es, lo único que existe (para hacer que rabie su maestro Hegel) es la Materia, y sus múltiples transformaciones, incluyendo las referidas a los seres vivos, que no serían animados, porque no existe el “anima”. Y en la sociedad humana aquéllas se producen por el trabajo, elevado por Marx a definitorio del Homo Sapiens, ¡nada de Geist!, ni de religión ni de ámbito de lo espiritual. Sólo la Materia, que se toca, se huele, se palpa, se oye …, y se modifica debido al trabajo; todo lo demás son epifenómenos de aquélla, meras derivaciones, incluyendo desde luego la filosofía y la creencia en el mythos. Cuidado con estas dos, nos avisa el comunismo, porque son la causa de múltiples engañifas para encubrir la Realidad (Materia), y para justificarla explotación de los curritos.
Para el materialismo histórico es primordial que todo, todo quehacer humano pueda ser reducido a horas de trabajo manual, muscular; aquí esta su Igualitarismo, porque todo él es similar en el fondo, esa es la medida del valor en economía: cuantas horas de brega has “echado”. Desde luego que los marxistas reconocen ciertos problemas (para los capitalistas contraejemplos) con esta postura, concretamente el trabajo de los Rembrandt, Velázquez, Newton, Cervantes, Da Vinci, Shakespeare, Rodin, Einstein, Darwin, Praxíteles, Goya, Dante etc. etc. Los marxistas reconocen la dificultad que hay aquí, pero replican que se trata de casos excepcionales, escasos, que hay que tratar aparte de la norma. i.e. del trabajo manual incrustado en una mercancía. Todo reducible a la Materia pues, y a los que la trabajan, Oppie y Cía. son sólo casos peculiares que no rompen el constructo conceptual marxista.
Está bien respondido, sin duda. ¿Qué es arte? Gran Pregunta, que no me arriesgo a contestar; pero a menudo se responde que es la expresión de la individualidad …, ¿hum? Ahora que somo tan modernos, tan guay, tan al último chillido, en Occidente, ahora que ciertos grupos intelectuales aseveran que no hay sólo dos géneros (1,0, como en informática) sino tantos como individuos, ¿por qué no establecer que hay tantos artistas como personas? ¿Por qué mis brochazos no son excepcionales como los de Picasso?, ¿o mis martillazos tan brillantes cómo los de Miguel Ángel? ¿Quién determina quién es una artista?, ¿otro artista, su primo, su mamá, su esposa, su querida, su vecino, su alcalde? Si todos somos artistas, todos ejecutamos un laboro formidable, fuera de los cánones, y en tal circunstancia ¡no se podría cuantificar como el trabajo físico de currante, de músculo y sudor! Sé que algunas de las empresas más ricas del planeta son las de alta tecnología, tipo Silicon Valley para entendernos. Y que su capital no se mide en martillos, escoplos, cinceles, sierras, fresadoras, plantas de montaje, almacenes, buques, coches, aviones etc. sino en los cerebros de sus pitagorines, grandes matemáticos y programadores, que incluso están cerca la Internet cuántica. ¿Cómo se mide su hora de trabajo en esfuerzo muscular? ¿Cuánto habría que pagarle por hora a Oppenheimer, y a sus muchachos de Los Álamos, que ganaron una guerra? Se nos acumulan los casos singulares, en una economía política que se basa en reducir Todo currelo al manual.
Aquí debo confesar mi parcialidad, como no-experto, por la tesis del crecimiento endógeno en economía, Paul Romer et alii, i.e. I+D+i, inventiva, creatividad, enorme formación en Educación. Encuentro en esta tesis casi un rival directo del materialismo marxista en economía; lo que digo siempre: la riqueza de un país está en su población, bien formada y cualificada, capaz de ir mucho más allá de currelo con las manos.
Asimismo me declaro parcial hacia el punto de vista la oferta y la demanda. ¿Qué determina el precio (valor de cambio)? Lo que estoy dispuesto a apoquinar, si el género me gusta; ¿me gusta? Pues esto suena muy subjetivo, particular, variable para cada persona, discrecional, en absoluto objetivo, cuantificable por un patrón de horas “echadas” sudando.
Tenemos un vestido de seda, resultado del esfuerzo (¡horas!) de muchos trabajadores con los gusanos de seda, transportistas, diseñadores, personal cortando y cosiendo, fabricantes de agujas & hilo etc. etc. Mucho valor incrustado en el vestido, en términos de currelo, pero ¿a la señora no le gusta el producto? No le va el diseño, o el color, o el acabado, o el efecto visual, ¡o lo que sea! No se lo pondría ni aunque le dieran dinero por ello! Así que para ella el valor es cero, a pesar de tantísimos minutos de trabajo. Lo mismo puede ocurrir con una elaboradísima alfombra de seda de Cachemira, o una magnífica casa construida en la colina con vistas al océano, o con un Ferrari …, sino me gusta, si no lo quiero, no pagaré nada por ello, ¡nada!
Otra de mis querencias económicas, de ignaro, es el marginalismo. Por la primera cerveza, muerto de sed al volver de la playa, ¡pagaría cien euros!, pero después de una docena, bien fresquitas, no me cabe ni una más, así que por la decimotercera no doy nada. Pero en ella tenemos el mismo valor-cantidad de brega que en la primera que me bebí de un trago, esto es, montones de horas para la cosecha de la cebada, del lúpulo, para fabricar los envases, los tapones, el embotellado, el transporte en camiones o en contenedores, la colocación en los estantes del supermercado, la publicidad (¡ojo!, currelo poco medible en esfuerzo de los músculos) … Sí, según Herr Marx el valor de la decimotercera es el mismo, pero para mí no: ¡no la quiero!
¿Deseo, las ganas, apetencia? De los grandes Motivos de la conducta, Poder (Nietzsche). Dinero (Marx), libido (Freud), ¿nos vamos a quedar con el del psicoanálisis, el placer? Pues todo apunta a que sí: vale si lo quiero, y en tal caso pagaré buena pasta, y subirá el, precio y el valor de cambio.
Y llegamos a las angulas. Con todo el respeto para los pescadores de angulas, estimo que el currelo requerido para pescar estos alevines no precisa de muchísimas horas, ni de una formación/cualificación como la de un arquitecto, un programador de Silicon Valley, un cirujano, o un ingeniero de la NASA. Pero las angulas (¡ñam, ñam!) valen más que el azafrán, el caviar, el oro, el platino, los diamantes, el uranio …, ¡cielos! ¿De dónde viene ese valor (precio, valor de cambio)?, pues está más claro que el agua en la que se pillan: hay muy pocas; así que nos hemos topado con la ley de la oferta y la demanda, poco amiga de la teoría del trabajo como valor de nuestro Karl. Y además ese precio exorbitante (=causante de que los ojos se salgan de sus órbitas, al verlo marcado en la pescadería) está ahí, porque nos gustan muchísimo, y las anhelamos, y estamos dispuesto a pagarlo, y a pagar más que el vecino, si quedan muy pocas. Deseo, apetito, volición …, y así llegamos al motor de la economía, y por consiguiente de la nuestra sociedad. Y por supuestos esos gustos y preferencias pueden ser alterados, modificados culturalmente; ahí tenemos el trabajo (arduo, aunque no de brazos y piernas), de los publicistas; ¿cómo reducir el oficio de la mercadotecnia al patrón del trabajo manual?
Y por supuesto que está ese arcano entre los arcanos, la Moda femenina, variable, voluble, cambiante como los vientos, impredecible como los fenómenos de caos en el clima …; me encantaría que alguno de Vds. me lo explicara. ¿Cómo cuantificarla en minutos de operarios?
Hay todo un montonazo de horas para obtener whiskey, esto es, los cosechadores de trigo, cebada, centeno, maíz, obtención de malta, fermentación, destilación, taladores de robles, constructores de barricas, supervisión del envejecimiento etc. etc. Pero si a mí no me gusta el whiskey, una botella no vale nada para mí, ni un ochavo, sestercio, dracma, dinar, peseta, dólar, libra, ¡nada!
¿Toda la economía se reduce al deseo, de los paisanos? ¡Pues que poco científico, por subjetivo! Seguro que hay más, mucho más; pero …, este profano opina, humildemente, que el Materialismo Histórico ha descuidado esta faceta; ¿será que no todo es Materia y sus transmutaciones? En tal caso Hegel se estaría frotando las manos de gusto (¡deseo!), y con él muchos filósofos y sacerdotes.
Ciertamente si acudimos a textos de esta nuestra disciplina, el centro lo ocupan: deseos, preferencias, incluso “antojos” sí, pero no de embarazada sino del comprador; el cliente siempre tiene razón. Por supuesto el comunista argüirá que todo ello son publicaciones auspiciadas por la clase dominante, ¡ideológicas-falsa conciencia!; su destino será la hoguera (de muchas vanidades burguesas), para que sólo se lea la economía política de El Treviriano y epígonos, que es la Verdad. Por consiguiente tales predilecciones son artificiales, han sido inyectadas en las mentes de los entontecidos ciudadanos por los medios de comunicación en manos de El Gran Capital. En el reino socialista serán extirpadas y reemplazadas por otras auténticas; ¿y cuáles son éstas, vive dios! Pues está claro, la consecución de la dictadura del proletariado y después del comunismo; todos los individuos aspirarán a ello, a Lo Mismo, y quien no lo haga ¡que se atenga a las consecuencias (represalias)! En el fondo no existirán los anhelos individuales, sino de Clase (obrera); pero, si no se dan tales, ¿hay individuos?; ¿tendríamos adquirientes? No claro, porque el Mercado sería aniquilado. Conclusión, uniformidad universal.