EL GRAN MITCHELL, EL GRAN LESLIE
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Actualizado: hace 3 horas
EL GRAN MITCHELL, EL GRAN LESLIE
“Traed los caballos vacíos!”: Michael Curtiz a todo el equipo para preparar el clímax de La Carga de la Brigada Ligera. Es también el título de la segunda parte de la autobiografía de David Niven; la leí de joven, hace muchos eones, y francamente me está apeteciendo repetir, por lo bien que me lo pasé con eso de que la Luna es un globo (rima en inglés). Curtiz tenía la reputación de hablar (por así decirlo) un inglés macarrónico, la antítesis de El Bardo vamos. Incluso Dolores Hart, la actriz y luego monja, relata en su autobiografía que hubo de “traducir” al realizador centroeuropeo cuando la dirigió para su papel de Santa Clara, ¡y eso fue en los cincuenta!
Esta introducción sirve de contrapeso al tono de este texto, mucho más grave (que no newtoniano).
He de admitir que no recuerdo exactamente las circunstancias que me arrastraron (no fue el Sino, ni Don Álvaro, de ello estoy convencido) a ver El Gran Mitchell; éste es interpretado por Leslie Howard, y su piloto de confianza por David Niven. El caso es que había estado revisitando varias películas de Errol Flynn, héroe de mi infancia; y por supuesto resultaba inevitable la presencia del inglés del bigotito (no a lo Hitler).
Así encontré en su filmografía este producto. Primera confesión (de varias que vendrán): no sabía de la existencia de ese ingeniero inglés del título. El largometraje es estricta propaganda inglesa frente al mefistofélico Herr Adolf, producida y dirigida por Howard. Éste, verdaderamente famoso a causas p. ej. Lo que el Viento se llevó, se convirtió en un gran apologista de la cultura/historia/tradición inglesa. Es curioso que por su sangre corría mayoritariamente sangre hebrea, siendo sus apellidos Steiner Blumberg, muy askenazis: ¿quizás lo del judío converso? Tenía como progenitor a un hebreo húngaro, coincidencia que Curtiz también lo era.
Este largometraje consiste en una glorificación de la heroicidad de Albión, ni más ni menos ni en medio; sí, es posible que me haya interesado por el argumento debido a los tiempos recios & ormucianos que corren. Un prócer nazi asevera: Las armas siempre tienen la última palabra. Una nación que olvide eso está acabada. ¡Rayos y centellas!, más alto sí, pero… Todo un aviso (o refutación de) para Neville Chamberlain, y el apaciguamiento en Munich. ¡glub! Yo me sé (y Vds. también) de más de un hombre público coetáneo que piensa exactamente lo mismo. Por no hablar de las consideraciones de Solzhenitsyn sobre el coraje.
¡Discurrían malos tiempos para la lírica en Deutschland! En fin, ya lo sabemos, esto es la eterna batalla entre los lobos humanos y los buenos salvajes, con triunfo en aquella tierra adolfina de Hobbes, y hundimiento de Rousseau, y a la vez de Leibniz (Optimismo). Cuando nuestro ingeniero se está quemando las quejas, y la salud, para terminar a tiempo el diseño de su caza, se encuentra en un periódico esto: La aviación alemana destruye un pueblo español. Achtung!, gefährlich!, ¡emergencia nacional!, a toda vela para dejar funcional el Spitfire.
Nuestra obra es de 1.942, ¡nada menos! Así que se rodó en medio del fregado, luchando Unos y Otros por la supervivencia. Pocos meses después Leslie murió cuando su avión KLM fue derribado por un caza germano, no lejos de Cedeira: en este municipio coruñés hay una placa conmemorativa.
Nuestro protagonista volvía hacia la patria desde Portugal, donde había desempeñado funciones de propaganda, en la que intervino activamente. A diferencia de Mitchell esto sí que lo recuerdo bien, por el aire de guión de Bosque de Acebos. El rumor, persistente, sostenía que nuestro hombre trabajaba igualmente (pluriempleado) como espía. Como han adivinado Vds. estas líneas son un avance de más investigación; y propuesta para algún director que busque un atractivo proyecto futuro; podría considerarlo el mismísimo Christopher Nolan, cuando retorne de Ítaca. Por mi lado: el género de espionaje es mi favorito.
Nuestro David abandonó Bosque de Acebos en cuanto estalló la contienda, y se alistó en el Ejército inglés, lo cual le valió la alabanza personal, cara a cara, de Churchill. Y sí, por supuesto participó asimismo en Propaganda; pero también en primera línea, en Comandos. ¡Vaya!, seguimos en modo argumento de largometraje. Pues sí, incitación a más lecturas, y escrituras.
Ahora viene lo que todos esperaban, aquello que habitualmente se cuenta del camarada de Robin de los Bosques/General Custer. En una ocasión, para arengar a sus soldados a lanzarse al ataque: Escuchad tíos, vosotros tendréis que hacerlo sólo esta vez; pero cuando regrese a Hollywood yo deberé repetirlo una y otra vez, con Errol Flynn. Un centinela le preguntó, como señal de identificación durante la Batalla de las Ardenas, quién había ganado las Series Mundiales de 1.943, y aquí: No tengo ni la menor idea; pero yo protagonicé con Ginger Rogers Mamá a la Fuerza.
¿Será cierto? Quién sabe, porque el buen Niven era conocido como un gran contador (no de contabilidad, o ciclismo), de historias, y amigo de exagerar… para nuestro disfrute.
En fin, todo lo anterior ha sido, como habrán Vds. colegido nuevamente, para alterar el registro dramático. He de adjuntar la confesión (otra más, como vaticiné) que me entretiene de cuando en cuando acudir a imdb.com (y similares). Y no, no es en momentos de tardes grises, tiempo desapacible, y ánimo alicaído: cuando a Ismael le asaltan ganas incontenibles de enrolarse en un ballenero, a la caza de la gran ballena blanca. No, no, nada tan solemne; sencillamente informarse y entretenerse un poco, con El Séptimo: lo recomiendo.
En fin, dejemos las excéntricas ptolemaicas, y centrémonos copernicanamente… Spitfire es toda una película bélica, sobre cómo sobrevivir, y vencer. Desde luego es pura publicidad, y los nazis seguro que procedieron con los mismos medios, pero posee el plus de haberse rodado durante la guerra. Obviamente acaba con lo consabido: Nunca en el área del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos; su título alternativo es revelador, The First of the Few. Otro adversario de la Gran Bretaña, Napoleón: El coraje no es tener fuerza para seguir adelante, sino seguir adelante aunque no tengas fuerzas.
Pero no la voy a descalificar porque su origen y motivación sea ésa. De hecho reitero lo de documento histórico, sobre aquellas duras jornadas, ¡para todos! Nuestro mejor momento de acuerdo con Winston. Otra confesión es que ha resonado con temas de estricta actualidad, ¡hum!