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MATERIA, MARXISMO, FÍSICA

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Actualizado: hace 11 horas

MATERIA, MARXISMO, FÍSICA

Pues sí, un texto (sustancioso) acerca de Eddington en un artículo (jugoso) de Gómez Pin me ha llevado a recordar y releer tras decenios, textos sobre el concepto de materia en el marxismo.

Así tenemos el famoso enunciado de Lenin acerca de la materia como realidad objetiva, que es reflejada en nuestro cerebro por el intermedio de nuestros órganos sensoriales. Es patentemente un rechazo tanto al Geist de Hegel, como al empirocriticismo de Mach; nada de Espíritu, la Sustancia es materia, y su existencia es indudable. En este hecho puro y duro se sustentan el materialismo histórico y el dialéctico.

En las fechas en que Lenin redactó Materialismo y empirocriticismo la microfísica ya había alcanzado notable sofisticación y hallazgos observacionales; se cuestionaba que la realidad fuera sencillamente corpúsculos, y existían atrevidas hipótesis al respecto. Lenin, como buen marxista, lo niega todo: el Ser es material, y punto final.

Por supuesto, con la ventaja del tiempo, podemos poner muchos (pero que muchos) puntos sobre las íes leninistas. ¿La realidad física?: ondas, cuerdas, quarks, simetría, información (it from bit), matemáticas (e. g. Tegmark) …, en fin, Vds. lo conocen bien.

Así que eso de que lo Último es: extenso, figura, divisible, movimiento o reposo, impenetrable, esto es res extensa…, no está nada claro, ni demostrado. Por otr lado, o por el mismo, está la conjetura de que el cosmos es una simulación cibernética, creada por ¿otro “universo” físico?, ¿otra simulación? Sí la cabeza nos da vueltas con estas suposiciones. Está además lo de los múltiples mundos, en que se divide la realidad cada vez que realizamos una observación (sobre El Gato); ¿realidad material? Más vértigo gnoseológico.

En ese repaso ha entrado, ¡como no!, Kolakowski: las leyes de la dialéctica marxista son o perogrulladas, o dogmas, o disparates; o una combinación de las tres cosas. Más alto ´si, pero más claro no: ¡menuda artillería pesada contra el comunismo!

1.Cantidad genera cualidad. El agua da vapor, o hielo…, bien, bonita imagen, incluso poética.

2.La unidad de los opuestos, como p. ej. teoría corpuscular vs. ondulatoria de la luz. Bueno, sí se h hablado de ondículas, pero que haya unidad de ambas teorías sustancialmente es más que discutible; en todo caso coexistencia no-pacífica en la ciencia contemporánea, con autores intentando romperla en favor de unos u otras. Respecto a p. e. electrones (partículas negativas) y protones (partículas positivas) no se ve cómo su “fusión” puede ser fructífera en los átomos.

Con la ventaja de conocimiento ulterior…, si juntamos materia y antimateria, v. gr. electrón y positrón, ¡menuda síntesis!, ¡puf!, ¡adiós muy buenas!

3.Negación de la negación. La semilla da lugar a la planta, la cual a su vez produce más semillas; pues sí, inspirador, con toque literario incluso. En El Estagirita ya se encuentra una noción similar, con eso si primero es el huevo o la gallina.

No se trata en absoluto de leyes físicas, de enunciados falsables; no son propios de una teoría (programa de investigación) científica. No generan, ¡en absoluto!, predicciones, porque no están matematizadas. En fin, por aquí iríamos a primeros principios filosóficos.

Aunque Kolakowski no descarta lo de sandeces, ¡glub!

Parecería que el materialismo dialéctico no cubre el mismo terreno que la físico-matemática (¿capitalista?), pero no lo veo tan claro. De hecho ambos pretenden describir la Naturaleza, sólo que el primero lo hace sin ecuaciones/cuantificación/lenguaje formal, ¡gran diferencia!, que lo sitúa fuera de la ciencias “duras”.

Otra gran pregunta es si la dialéctica de la naturaleza es estricto marxismo, o una extensión no-autorizada de Engels. En fin, doctores tiene el comunismo, y yo no me encuentro en ese grupo. ¡Hum!, me arriesgo a declarar en afirmativo.

La teoría económica marxista es ante todo y sobre todo ajena al Idealismo: el modo de producción es la clave. Y éste es un proceso estrictamente material: fuerzas productivas medio de trabajo. De modo y manera que un compromiso con el materialismo es inevitable aquí, y éste lleva a una teoría sobre la naturaleza, como la generada por Engels. Sí, veo comunidad entre los dos materialismos del comunismo; lo cual no produce buenas noticias para calificar a éste de ciencia rigurosa: la teoría de Engels no lo es, desde los patrones habituales (¿burgueses?).

¿Necesita el pensamiento histórico/económico marxista de toda esta parafernalia filosófica? Porque el abajo firmante (i. e., yo) cree que tales máximas dialécticas son no exactamente simplezas, sino primeros principios de una metafísica. Y ésta es necesaria (aquí mi arriesgado argumento) para la doctrina de El Treviriano: modo de producción et alii. Tal teoría económica está inextricablemente unida a una cosmovisión materialista: es precisa pues una filosofía unida a la economía, para sustentarla. Por lo tanto quiero ser más benévolo que Kolakowski y sus insensateces…; podemos calificarlos de postulados, al estilo de Euclides, que no deben ser definidos.

¡Problema! En esta dialéctica no se obtienen consecuencias inmediatamente observables, debido a la vaguedad (siendo de nuevo magnánimos) de los axiomas. Si el comunista cuestiona esto, y alude a la depauperación creciente y al derrumbe del sistema de mercado por sus contradicciones internas (muy dialéctico en efecto) …, lam doctrina ha sido refutada por la Historia. Sólo hay que fijarse en lo bien que viven los proletarios en los países capitalistas (con la lavadora…, Dugin). La replica leninista es obviamente darle tiempo al tiempo: ya caerá maduro (contradictorio) el modo de producción de libre empresa. ¿Cuánto habrá que esperar? Aquí más que en nunca voy a Popper: tiene pinta de estratagema cpnvencionalista o algo así; o sencillamente de infalsable, esto es, no-ciencia.

Al fin y a la postre, puede que sea tan crudo y duro como Kolakowski… El marxismo se enfrentaría conceptual y empíricamanente a la Relatividad y la Cuántica, por su radical materialismo, y ciertamente perdedor: no puede realizar predicciones confirmadas de once (o más) posiciones decimales, ¡ni de un!

Pero vayamos al Único y Sin Igual, el Incomparable, el mismísimo Hegel:

“La materia en ella misma se mantiene ella misma aparte de ella misma a través de su negatividad, diversidad, o separación abstracta en partes; tiene repulsión. Su ser aparte de ella misma es sin embargo igual de esencial, porque estas diferencias son una y la misma: la unidad negativa de esta existencia aparte de ella misma en cuanto siendo para ella misma, y así continua. Por consiguiente, la materia tiene atracción. La unidad de estos momentos es la gravedad”.

Claro como el agua cristalina proveniente de límpido arroyo surgido de límpida fuente en impoluta montaña de limpia cordillera dentro de puro paisaje. Identidad de la identidad y de la no identidad. ¡Hum!, ¡ejem!, ¡ay!, ¡canastos!

Por otra parte mi favorito desde hace mucho es el texto hegeliano sobre la definición y propiedades de la electricidad, ¡impagable!

El propio Karl siempre se definió como firme seguidor de G. W. F., en la parte zurda desde luego, no en la diestra. Y al que escribe este texto, desde siempre, esa fidelidad/adscripción le ha resultado “arriesgada”, incluso peligrosa.

Hegel es filosofía pura, metafísica, máximas contundentes sin apoyatura observacional de ningún tipo, especulación (no bursátil) sin freno, lenguaje evocativo & intuitivo etc.; es la no-ciencia, el archienemigo de empiristas y neopositivistas. Por contra, y de manera chocante, Marx inaugura (según Él Mismo) la auténtica Ciencia, que niega & subsume (dialécticamente) todas las anteriores.

Su hegelianismo lo juzgo deletéreo para tan alto programa de investigación. Retorno a mi ejemplo favorito: la teoría del valor-trabajo; he afirmado que ella es falsada por el variable (mucho) precio de las angulas en el supermercado, o de los tomates…, o de cualquier mercancía. El valor depende de mí, de lo que yo quiera pagar, porque me gusta y lo quiero; es cuestión de oferta y demanda, de lo que desee el (todopoderoso) comprador. Mi vecino está decidido a pagar un fortunón por cierto sello rarísimo ( poca, casi nula, oferta); pero yo no pago ni un duro, porque no me interesan los sellos, y menos uno que no puedo franquear: ¡no es un sello!

Pero el gran Karl (no para Kolakowski et alii), siguiendo al gran G. W. F. (no según los filósofos analíticos, y otros muchos alii), erre que erre conque el valor de un bien está determinado por el número de horas de trabajo invertido en su producción. ¿Y qué pasa si a Mí (cliente) no me gusta, no lo quiero para nada?

Esta definición/caracterización marxista del trabajo & mercancía tiene rasgos de: metafísica, inmutable, esencia, sustancia, platónica…, algo inamovible, un primer principio, inatacable empíricamente. En fin, no-ciencia; si no un insensatez de Kolakowski, un dogma…, ¡Achtung!, ¡religión?

 
 

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