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LO DIVINO: VÍAS, PRUEBAS, REFUTACIONES… DUDAS

  • 13 ene
  • 13 Min. de lectura

Actualizado: 3 mar

LO DIVINO: VÍAS, PRUEBAS, REFUTACIONES… DUDAS

Diálogo Galileogaditano. Jornada I

Escena: Astillero de Cádiz; personajes, Sagredi, periodista independiente; Salviato, autor; Simplicios, miembro de un partido marxista.

 

-Salviato: Giorno!

-Simplicios: Buona mattina!

-Sagredi: Ciao!

-Simplicios: ¿Qué se está cociendo oggi en nuestra cocina intelectual? Con toda seguridad un plato cognoscitivo de gran calidad y mejor sabor: ya me estoy chupando los dedos epistemológicos.

-Salviato: Para oggi propongo nada más y nada menos que el Gran Tema: Dios.

-Sagredi: Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho.

-Salviato: No con la iglesia del pueblo, ni con la de Roma, sino con las iglesias de todo tipo. El modelo mítico de pensamiento: la divinidad, lo ultramundano, la inmortalidad, la otra vida; hemos topado con la teología natural.

-Simplicios: ¡Todo una farsa!, ideología como falsa conciencia para hacer idiotas a los proletarios.

-Sagredi: Conocemos bien tu interpretación.

-Simplicios: No es una interpretación, es la verdad, científica e incuestionable.

-Sagredi: Hay muchos kilómetros de estanterías de bibliotecas en todo el orbe, y toneladas de libros sobre la(s) deidad(es).

-Simplicios: Páginas y miles de páginas, frases y millones de frases, sobre ¡nada! Algo que no existe, una ficción, un sueño, o mejor dicho un milenario engaño?

-Sagredi: ¿Qué podemos aportar nosotros, simples mortales?

-Salviato: Nuestra facultad de argumentar, nuestras reflexiones ponderadas, nuestro honesto deseo de comprender.

-Sagredi: No es poco, ni baladí.

-Simplicios: La cuestión, que vosotros calificáis de grande, ya está definitivamente resuelta en el materialismo histórico. Pero siendo vuestro fiel amico y contertulio, me manifiesto abierto a escucharos y corregir vuestras equivocaciones burguesas.

-Salviato: Pues me lanzo sin más dilación a una presentación del caso. De entrada tenemos las demostraciones de la existencia de Dios, siendo la más famosa & controvertida el argumento ontológico.

-Sagredi: Mio Dio! Metros de espacio bibliotecario sobre esta prueba; y aún hoy podríamos escribir un carro de libros.

-Salviato: Asimismo están las vías tomistas, que no pocas consideran eso “senderos” hacia el ser supremo, no demostraciones de su realidad.

-Simplicios: Vías hacia ninguna parte, hacia el vacío total.

-Salviato: Luego están las refutaciones respecto a que haya un ser sobrehumano.

-Simplicios: La definitiva, única de valor, es la marxista.

-Sagredi: Caro Salviato, permíteme aludir a una cuestión que tú citas a menudo…, si no ponemos una vez más popperianos, no se puede demostrar la no existencia de la divinidad, porque ello no es una proposición falsable.

-Simplicios: Por tanto tampoco se puede demostrar su existencia.

-Salviato: Contamos asimismo con Kant.

-Sagredi: ¡Siempre el Hombre de Montaña del Rey!

-Salviato: Quién desmonta las tres pruebas clásicas: ontológica, cosmológica, teleológica. Su procedimiento es tumbar la primera, que es  la raíz de las otras dos.

-Sagredi: Y sin embargo el Regiomontano prusiano era cristiano.

-Salviato: Las demostraciones son inválidas, pero no prueban que no haya un ser supremo. Y por supuesto está la ley moral: vivir siguiendo unas normas “como si” (als ob) hubiera inmortalidad, y nuestra conducta nos hiciera merecedores a esa bienaventuranza inmarcesible.

-Simplicios: ¡Menuda apuesta!, ¡bien arriesgada!

-Salviato: Y ante todo y sobre todo dudas, muchas y centenarias; insistentes, apremiantes…

-Sagredi: Angustiosas si eres escandinavo. ¿Y qué determina la ciencia!

-Salviato: Absolutamente nada, puesto que no es una cuestión empírica: no entra en su campo.

-Simplicios: La ciencia marxista sí aporta respuesta: No.

-Sagredi: Desde luego las encuestas realizadas indican que los científicos, físico-matemáticos en especial, son mayoritariamente ateos.

-Salviato: Lo cual no decide en absoluto el interrogante. Por otro lado estoy convencido que los biólogos & darwinistas son igualmente ateos en gran número: azar no casa con teleología.

-Sagredi: ¿Qué más consideraciones quieres compartir con nosotros, letterato collega?

-Salviato: Pues verdaderamente ninguna más, porque vías, pruebas, refutaciones y dudas resumen a mi entender perfectamente este transcendental tema.

-Sagredi: Non posso credere questo! A buen seguro guardarás en tu mente no pocas ideas sobre la religión, y su oposición al modelo racional de pensamiento.

-Simplicios: Concordo: algo más tendrás que decir, istruito amico, de no escaso valor gnoseológico. Aunque yo personalmente tengo muy claro qué es el fenómeno religioso: un opiáceo.

-Sagredi: Tenemos p. ej. la visión freudiana, bastante negativa.

-Salviato: Certo. La religión sería una sublimación de las pulsiones del Inconsciente. Un resultado del Id en el fondo.

-Sagredi: Nada espiritual en ello, puro deseo, material, sexual.

-Salviato: Freud era hombre de grandes facultades especulativas…

-Sagredi: No pocas dirían imaginación desbordada, y aseveraciones con muy reducida base observacional.

-Salviato: ¡A pesar de ser médico!, una profesión de datos empíricos, paradigma de ciencia práctica.

-Simplicios: Con Freu tengo la impresión a menudo de estar más en literatura, o disciplina humanista que en ciencia estricta.

-Sagredi: Pero he de citar de nuevo el freudomarxismo, de tanto peso en su día.

-Simplicios: Pero ello no es materialismo histórico estricto, a pesar de la asociación que se dio.

-Salviato: Opino que el psicoanálisis ha perdido mucho de su peso intelectual/científico, lo cual no lamento.

-Simplicios: Las doctrinas ultramundanas son únicamente un invento de rabinos, curas, imanes, lamas, brahmanes, santones y demás para alienar al pueblo, y evitar que se rebele contra los expoliadores.

-Sagredi: Caro Salviato, algo habrás de replicar.

-Salviato: Nada que no se haya expuesto antes, inúmeras veces, y por auténticos expertos, lo cual no soy.

Sagredi: Haznos pues un resumen al menos, desde tu óptica.

-Salviato: Conocéis muy bien mi punto de vista. En contra de los marxistas no puedo aceptar que los credos sobrenaturales sean creados ex professo por una avispada congregación sacerdotal…

-Simplicios: Maligna, estafadora…

-Salviato: … Con el explícito objetivo de favorecer los intereses de la clase dominante, y embrutecer a la dominada.

-Simplicios: ¡Pues ello es lo que sucedió, y sucede! Y seguirá ocurriendo a menos aue triunfe la Revolución.

-Sagredi: Amplia tu argumento, caro Salviato, aunque barrunto por donde transitas.

-Salviato: En cierto modo mi postura se apoya en la diferencia entre causa y efecto. Los comunistas et alii afirman que la religión es “fabricada” por los poderosos, e “inyectada” en las mentes de los humillados y ofendidos, para que no alcen la voz.

-Sagredi: Lo describes como un estupendo y efectivo mecanismo de propaganda, y en la Prehistoria no existían los medios de comunicación de masas, ¡ni siquiera la escritura!

-Salviato: Tu humorada, caro amico, sirve espléndidamente a mis propósitos/razonamiento.

-Simplicios: ¿Cómo es ello?

-Salviato: Mi tesis es que el hecho religioso era preexistente a la formación de los cultos sobrenaturales organizados. Tenía que existir una emoción, vivencia previa en los Sapientes acerca de lo ultramundano, para que se construyera sobre ella la alienación sacerdotal.

-Sagredi: Supuesta alineación, utilización interesada.

-Simplicios: Demostrada fehacientemente por El Treviriano.

-Sagredi: ¡Homo religiousus como esencia nuestra!

-Salviato: No llego a tanto, ¡pero casi! Sapiens, habilis, faber, ergaster …, sí son nuestra esencia, apertura a los sobrenatural ¡hum!, ¡quizás sí! Desde luego no acepto que las hierofanías (Mircea Eliade) se las inventaran la camarilla eclesiástica: se las sacaran de la chistera conejera, para contar cuentos idiotizantes a los ingenuos proletarios.

-Simplicios: Clase subyugada entonces. Pues sí, lo urdieron todo, bien enrolladito en una trama de mentiras, que se ha perpetuado hasta hoy.

-Sagredi: Por mi parte también estoy convencido de que el hecho mítico/sobrenatural es condición previa de su implementación como sistema ritual institucional…

-Simplicios: Falsario…

-Sagredi: … muy propio de las sociedades avanzadas, urbanas

-Simplicios: Civilizaciones: credos más organizados, ergo, más dañinos.

-Sagredi: Nos encontramos un poco de nuevo con lo del huevo y la gallina.

-Salviato: Pues por mi parte yo apuesto a que la gallina (anterior para Aristóteles) es la vivencia de lo sobrehumano, y sólo posteriormente surge la elaboración ritual organziada.

-Simplicios: La superestructura ideológica.

-Sagredi: Por tanto el entorno mítico como consustancial a nuestra especie.

-Salviato: D. Federico El Alemán insistiendo en que las bellas formas (apolíneas) de los dioses se nos aparecieron primeramente en los sueños. Una aportación interesante al tema.

-Sagredi: Retornamos a Segismundo, no el de Calderón, ¿o quizás sí?

-Salviato: No obligatoriamente. Las ensoñaciones son para él la expresión del Inconsciente, ¡para él! Los demás no tenemos que “comprar” su explicación.

-Sagredi: ¡Sabe dios lo que son las ensoñaciones!

-Simplicios: No, no lo sabe, porque no existe.

-Salviato: No pocas vedes medito que si entendiéramos la naturaleza del fenómeno onírico, también lo haríamos del religioso.

-Sagredi: Sustanciosa reflexión, desde luego.

-Salviato: Segismundo (los dos), Calderón, Descartes, todas las obras artísticas inspiradas en lo onírico: ensueños, imaginación, ilusión, fantasía, utopía, creatividad… El ser humano, su realidad física, y la otra: imaginada, ¡soñada!

-Simplicios: Ahora mismo estáis haciendo poesía, literatura. La religión es un producto social para oprimir.

-Salviato: Hecho social desde luego. Si nos ponemos el traje del sociólogo, la creencia ultramundana es una de las causas que construye una colectividad, ¡quizás la primordial! Ella crea una explicación…

-Sagredi: Homo iustificans: otra de las “esencias” de nuestra especie.

-Salviato: La religión instituida crea unión, solidaridad entre los miembros, sentimiento de pertenencia. Hay etnias que se definen por su religión.

-Sagredi: Los judíos p. ej.

-Salviato: Davvero. El hecho mítico ofrece un relato de los Orígenes; da cuenta de cómo se formó el Pueblo, nuestro pueblo. Da sentido, y con ello legitimidad a todo un conjunto de costumbres, hábitos, leyes posteriormente. Sin religión es probable que no existieran las comuese únnidades humanas.

-Simplicios: Alienadas, pobladas de siervos entontecidos.

-Sagredi: ¿Está en la esencia de los Sapientes una esfera de lo ultramundano, que todos compartimos y captamos, especialmente a través de onírico?

-Salviato: ¡Ay!, ¡hum! Sigo apostando por ello.

-Simplicios: Pues lo perderías todo en Las Vegas. La Sustancia, la única realidad es la Materia; y el resto de lo que existe es el conjunto de sus transformaciones, epifenómenos, avatares de ese único Ser.

-Sagredi: Los sueños no son materiales.

-Salviato: Y a pesar de todo estamos hechos de esa sustancia, como expresó poéticamente El Cisne del Avon en La Tempestad.

-Simplicios: En todo caso, por seguiros con vuestra literatura, estamos hechos de la Materia (stuff) de los sueños. ¡Sólo hay Materia!

-Salviato: Atendiendo a todo lo documentado por antropólogos, etnólogos, sociólogos, psicólogos, ¡e historiadores!, me niego a aceptar que el ámbito mítico sea lisa y llanamente una invención de una partida de sinvergüenzas que se dicen inspirados por el Altísimo.

-Simplicios: ¡Pues es así! Y es la interpretación más ockhamiana, que tanto promueves.

-Salviato: Pues a mí no me resulta la explicación más sencilla/económica, sino la carencia de ella.

 

Jornada II

-Salviato: Giorno

-Sagredi: Amici.

-Simplicios: Come va?

-Sagredi: Bene. En la anteriore Giornata obtuvimos que il nostro amico Salviato ex explayara un tanto más sobre el teísmo, a pesar de sus reticencias.

-Salviato: Comprensibles, porque hay millones de vocablos escritos sobre el modelo mítico de pensamiento, y yo no soy un experto.

-Sagredi: Pero algo jugoso podrás aportar, con tu perspectiva personal.

-Salviato: Ovviamente: y vosotros dos lo mismo.

-Simplicios: Sono d’accordo.

-Sagredi: Por mi parte te agradecería que nos presentaras una vez más, de manera sencilla el argumento ontológico, para revisarlo.

-Salviato: Toda persona alberga en su mente este concepto: Aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado. Si ello no existe en la realidad, no es Aquello mayor que lo cual…, con lo cual contradecimos nuestra hipótesis inicial (axioma, primer principio). Ergo, Aquello mayor… ha de existir necesariamente.

-Sagredi: El razonamiento tiene las trazas de ser estricta lógica.

-Simplicios: Pues a mí me da la impresión de que es jun juego de palabras, incluyendo posiblemente una contradicción.

-Sagredi: Para gusto se hicieron los colores.

-Simplicios: ¿Quién lo creó, el Todopoderoso? Simplemente están ahí.

-Salviato: De entrada, y para salir airoso, la respuesta podría ser: no hay tal noción, clara & precisa, sobre Aquello mayor que…; hablamos de algo confuso, no delimitado, impreciso. Con lo cual se derrumba el postulado de la (supuesta) prueba.

-Sagredi: Es una buena contraargumentación.

-Simplicios: Puede valer en efecto.

-Salviato: Nuestro siempre presente filósofo de Montaña del Rey lo expresa más sencillamente.

-Simplicios: Será también adicto a la lex parsimoniae.

-Salviato: La idea del ser más perfecto debe incluir la existencia, que es una perfección más.

-Sagredi: De nuevo, se puede impugnar que haya tal idea (consistente, manifiesta) del ente más perfecto, de Aquello mayor…

-Salviato: Nuestro Immanuel liquida la (presunta) demostración con mayor rapidez y eficacia, como un buen verdugo metafísico: la existencia no es una perfección, por tanto no aporta excelencia a esa idea. Ésta se queda en eso: puro constructo mental.

-Sagredi: Epistemológicamente expeditivo nuestro Kant.

-Salviato: ¡Chak! Descabeza argumentaciones con un golpe seco de hacha.

-Sagredi: De navaja de Ockham lo calificaría yo.

-Simplicios: Me produce profunda desazón convenir con un confeso burgués, pero admito la coherencia de su contraejemplo. Das Rätsel gibt es nicht…

-Sagredi: ¿Por qué se exprese en Deutsch ya es indudable que no que no existe el misterio, lo místico, lo innominado?

-Simplicios: La expresión es de Wittgenstein.

-Sagredi: Lo mismo… ¿Porque lo asevere un pensador hebreo-germano ha de ser considerada una honda verdad? ¿Por qué las proposiciones lógico-matemáticas (o físico-matemáticas) poseen tal auctoritas? ¿Las ciencias formales y empíricas han de ser seguidas al 100%, como Pensamiento Único (no el políticamente correcto), incluyendo su refutación de lo sobrenatural?

-Salviato: En otra época era la disciplina de lo sobrehumano la Reina, el último juez de la verdad.

-Sagredi: Son malos tiempos para la teología, y para la poesía.

-Salviato: Son los tiempos de la ciencia experimental moderna, la gran cosmovisión contemporánea, apoyada por las disciplinas formales.

-Simplicios: Pero he de recordaros que la ciencia auténtica es el marxismo.

-Salviato: La refutación kantiana de San Anselmo es gnoseológica ante todo.  Y ya he apuntado que con ella caen la prueba cosmológica (primera causa) y la teleológica (el orden en el cosmos). ¡Catapúm!, se derrumba todo el edificio del teísmo.

-Sagredi: Pero los ateísmos de hoy en día van más en la línea de carencia de datos empíricos que confirmen la existencia de Dios; y empiezan por Darwin, para terminar por la física más moderna.

-Simplicios: Cierto, ¿con qué testimonios empíricos contamos para afirmar la existencia del ser supremo?

-Sagredi: ¿Con cuáles contamos para negtarlo?

-Simplicios: ¡Bah!, ya me conozco el percal, ¡y la casuística!

--Salviato: Tendremos que volver de nuevo al vate de Stratford: Hay más cosas en cielo y tierra, Horacio, que las que imagina tu filosofía.

-Simplicios: ¡Buf! También me sé esa cantinela. Con ella y otras de la misma tela retornaríamos a las matracas del Geist, y el Idealismo Absoluto Alemán; y de todas ellas buena cuenta (liquidó) el buen Karl. Cientos, miles de años, argumentando sobre ¡nada!, y embruteciendo a los oprimidos, para subyugarles aún mejor. Pero esto se acabará pronto, radical y definitivamente, con la implantación en todo el orbe de la revolución comunista.

¡Abajo los opiáceos!, ¡arriba la liberación de la servidumbre a partir de la luz del marxismo!

 

Jornada III

-Salviato: Buongiorno.

-Salviato: Come state tutti?

-Sagredi: Bentornati.

-Salviato: Oggi desearía ocuparme del teorema de Gödel.

-Sagredi: Caro amico, paréceme que has errado el tema de la Giornata, porque ello corresponde a lógica y matemáticas, no a teología natural… ¡brújula!

-Salviato: Mi punto de apoyo aquí es que la demostración de Gödel trata de lo que se puede y no se puede probar, lo cual es nuclear para Lo Divino.

-Sagredi: Lo que se puede probar o no en ciencias formales.

-Salviato: Que son parte del conocimiento humano sin duda, y éste es nuestra cuestión.

-Simplicios: Wovon man nicht sprechen kann, darüber man muss schweigen.

-Sagredi: Estamos otra vez con las mismas: porque está en lengua germana (muy metafísica en efecto) y enunciada por un reputado pensador de esa expresión, ¡ha de ser verdad?

-Simplicios: Si no puedes hablar claramente sobre ello, ¡cállate! Porque en caso contrario tus enunciados…, ¡ni siquiera merecerán tal nombre!

-Sagredi: Contundente pensamiento sin duda, que si aplicado a menudo nos libraría de muchas memeces.

-Salviato: Y memos. Capto la intención de nuestro caro collega Simplicios. Si no puedes argumentar con precisión sobre el ser supremo, ¡no digas nada!, pues si lo haces desbarrarás.

--Sagredi: Que no puedas expresarlo nítidamente en el lenguaje natural, ¡no implica que no exista!

-Salviato: Lo mismo para el lenguaje “artificial”: lógica y matemáticas.

-Simplicios: Si sólo hay confusión lingüística, nubosidad expresiva, es que no hay nada. Soy marxista, no neopositivista, pero me aproximo a éstos en este asunto.

-Sagredi: Caro Salviato, ¿cómo describirías el teorema de incompletitud?

-Salviato: En dos palabras, y para nuestros propósitos: existen verdades en los sistemas formales que éstos no pueden demostrar.

-Sagredi: Siempre he pensado que lo de Gödel es tremebundo: es cierto, pero no puedes justificarlo. ¿En tal caso no es auténticamente verdadero?

-Simplicios: Die Grenzen meiner Sprache bedeuten die grenzen meiner Welt.

-Sagredi: Vuelven los sesudos pensadores centroeuropeos.

-Salviato: Los límites de Mi mundo, no del mundo.

-Simplicios: En este entorno quizás son lo mismo.

-Sagredi: Hay razones para ello, lo admito.

-Salviato: De modo que todas las pruebas, empezando por la de San Anselmo, de la existencia del Todopoderoso serían proposiciones imprecisas, difusas, ni siquiera dignas de ser parte de Mi Lenguaje, en una definición rigurosa de éste.

-Sagredi: Bueno, desde luego esas demostraciones no forman parte de un sistema axiomático…

-Salviato: Que es paradigma de exactitud, de verdad probada.

-Sagredi: Pero como nos revela Gödel en tales sistemas se encuentran verdades que ellos mismo no pueden deducir.

-Salviato: De modo que podrían existir igualmente verdades en nuestro lenguaje/mundo, que no podemos expresar claramente, i. e. no serían estrictamente parte de él.

-Simplicios: Esto se está poniendo excesivamente complejo, cuando la verdad es mucho más sencilla & ockhamiana: las clases dominantes se inventan las religiones para comerles el coco a los sometidos & entontecidos.

-Salviato: Existen verdades de la teoría de números, que ésta no puede deducir. Existe el enigma en el mundo natural, aunque el lenguaje natural, no puede inferirlo.

-Sagredi: Paralelismo arriesgado, que no sé si te “compro”.l

-Simplicios: Insisto, nos introducimos en juegos lingüísticos y lógico-matemáticos innecesarios. La sempiterna (hasta que arribe el bolchevismo) lucha de clases da cuenta del hecho religioso fácilmente.

-Sagredi: Desde luego es muy típico de filósofos analíticos considerar que lo que no es demostrable (incluso deducible a partir de primeros principios) no es “real”, porque no forma parte del Lenguaje (sistema de signos) que conforma nuestro pensamiento, y por tanto nuestro universo (mental).

-Salviato: Se puede considerar un reduccionismo: ahí está Hamlet a Horacio. Si no lo puedes enunciar, ¡no es! Muy de matemáticos, lógicos e incluso ciencias experimentales.

-Sagredi: A ello se agarran los teístas, a Shakespeare et alii.

-Salviato: A que no lo sabemos todo. Más aún, a que nuestro lenguaje, natural o matemático no “agota” todo lo que existe.

-Sagredi: O que no sabemos si lo agota, si lo engloba todo.

-Salviato: Volvemos una y otra vez a la imposibilidad de la omnisciencia, de conocer (aunque sea de forma imprecisa) todo lo se encuentra en el cosmos.

-Sagredi: Para los creyentes sí hay un Ser omnisciente. Lo cual constituye un no escaso conocimiento: nosotros no pero Él sí.

-Salviato: Pero los agnósticos no saben si hay Alguien que lo sí lo sabe todo. Nosotros no, pero pero…, ¿existe un ente que sí?

-Simplicios: Esto es digno de nuestro sabio “residente”, el doctor Gali Matías. ¡Uf!

-Sagredi: Y no digamos si comenzamos con la nada nadea, la angustia revela la nada, el lenguaje es la casa del ser, la ciencia no piensa, ser-para-la muerte, estado-de-arrojado, ¿por qué existe el ser más bien que la nada?, los poetas son los pastores del ser etecé, etecé.

-Salviato: Y sí digamos: Sólo un dios puede aún salvarnos.

-Simplicios:  ¡Qué manía de darle vueltas a lo que ya está claro! Sí es palmípedo, tiene pico de pato, andares de éste, nada y parpa como él… ¡es un pato! Sólo que en este caso ¡no hay pato!, porque nadie lo ha visto, ni oído, ni tocado. ¡Y se acabó el debate! Y lo que nos salvará no será un ser superior, sino la dictadura del proletariado.

-Sagredi: Los dioses se nos muestran en los fenómenos oníricos – son urdidos por la alta jerarquía. Una alternativa es que nacen desde la angustia, para aplacar los miedos a lo desconocido que atenazan a los humanos.

-Salviato: Que sintamos pavor ante el más allá no implica que exista una entidad que lo aplaque. Quizás nuestros temores y temores estén justificados porque al final hay… nada.

-Simplicios: Nadeando [sonrisa sardónica, con fuertes dosis de recochineo]. Además en la sociedad socialista los individuos vivirán una existencia plena de medios y posibilidades, de modo que se esfumarán esas ansiedades escandinavas.

Sagredi: ¡Dios te oiga!

-Simplicios: Él precisamente no me escuchará.

-Salviato: Ya estamos informados de que Le habéis fusilado.

 

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